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Madre María Magdalena Stagnaro Servido

Retorna a la casa del Padre el 21 de Enero de 1989


Nació en Miraflores Lima un 29 de setiembre de 1,897, fue hija de Don Augusto Stagnaro de origen italiano y de la limeña Doña Victoria Servido; fue la primogénita de diez hermanos en un cálido hogar cristiano en donde el Señor llamó a dos hermanas a la vida religiosa. Dios eligió a Magdalena para ser predicadora de la verdad así un 4 de abril de 1,919 se despide del mundo y sus vanidades para vestir el austero habito dominicano en la Congregación dominicas de la Inmaculada Concepción  de origen francés realizando su noviciado en la ciudad de Trujillo decidiéndose tres años después a emitir sus votos de profesión temporal y más tarde en 1,925 su consagración perpetua.

Magdalena, la joven miraflorina es dueña de una recia personalidad, de una amplia cultura humana científica es adornada con unos bellos ojos grandes de color cambiante verde, celeste profundo, de mirada penetrante, de un bondadoso corazón, presta al consejo y a la ayuda espiritual de los frailes dominicos quienes la consideraban como madre y a quien acudían con frecuencia a contarle sus penas y cuitas, sus alegría y su predicación y apoyo a los desvalidos y marginados.

La Madre Ma. Magdalena en el Colegio Santa Rosa de Trujillo, fue un apoyo incondicional para las religiosas francesas.

En 1,940 se la responsabiliza de la Dirección del Colegio Nacional Santa Rosa” poniendo las bases de la fama y el prestigio por la disciplina, el orden y aspecto académico. Es recordada con cariño y respeto por sus ex alumnas en quienes impregnó el amor a Dios, el respeto a la dignidad humana, el espíritu de servicio y la calidad humana.

En 1948 un 23 de mayo, la obediencia la encamina a la ciudad de Chiclayo con el  delicado cargo de Priora del Convento y Directora del Colegio Nacional “Nuestra Señora del Rosario” otro de los Colegios emblemáticos  y simbólicos del norte del país. Es aquí con más experiencia donde volcó su amor por la educación, como se la recuerda en las formaciones diarias matutinas rezando el rosario con todo el alumnado y cantando a viva voz “Viva el rosario, viva María, viva Santo Domingo que lo ha fundado” para luego desfilar a las aulas cantando a toda voz “Con disciplina y orden perfecto los milicianos deben marchar por que son estas dos condiciones fuerza en la guerra dicha en la paz” En esta ciudad se la recuerda como a la mujer fuerte que infundía respeto y admiración, se arriesgaba a salir a la calle a parar los carros para que pasen sus alumnas a quienes acompañaba en los ensayos y famosos desfiles de Fiestas patrias, caracterizados por el orden la gallardía, la prestancia y elegancia del paso marcial y gracioso que ya había dejado como herencia en el hoy Colegio centenario “Santa Rosa”

Su vida la dedica infatigablemente a los demás, una religiosa ejemplar, sencilla y noble,  que hizo gala de la pobreza y de la austeridad, de genio alegre pero recto, de carácter fuerte pero asequible y maternal, amante de la disciplina y el deber, de lo correcto y de lo justo; como educadora y religiosa guardó coherencia entre el predicar y el actuar para moldea entre sus manos cual  experto y hábil alfarero muchas generaciones  trujillanas y chiclayanas encausándolas por el camino de la ciencia, la virtud y el deporte despertando con su apostolado el seguimiento a Cristo de muchas vocaciones a la vida religiosa. Sólo este noble claustro sabe de sus afanes e inquietudes, de aquella mujer fuerte del Evangelio que hizo de su  esfuerzo la palestra para lograr que egresara del Colegio que dirigía un elemento valioso como ella siempre lo deseo para consolidar una patria querida y amada de la cual se sentía orgullosa pues decía:”Hacer de niñas débiles, mujeres útiles a la Patria y al Hogar” Es aquí que en 1,953 le confían desde la Francia el cargo de Priora Provincial, cargo que lo llevó hasta 1,965. Fue ella la primera peruana a quien las Madres francesas dejaban la posta de llevar adelante la joven fundación dominicana en el Perú.

Su afán por la educación de las niñas y jóvenes lo llevaba dentro del alma y del corazón, es así que en 1,959 crea una sección de niños y niñas en el pabellón San Roque, dentro de los claustros de la comunidad del convento “Nuestra Señora del Rosario”; esta decisión la lleva a comprar un terreno colindante propiedad del Sr. Cabrejos Larreta con salida Av., José Balta iniciando la construcción y las gestiones pertinentes y creando en 1,960 el Colegio Privado “Beata Imelda”; anecdóticamente decía “Beata Imelda es para mis nietas”

En su época también adquirió una casa quinta en Reque, organizando una escuela para el nivel Inicial al que llamó “San Martín de Porres” para aquellos niños que por su situación económica no podían concurrir a la escuela. En la Provincia de Ferreñafe fundó el Colegio Privado “María Inmaculada” a iniciativa de Monseñor Francisco González Burga y a petición de la familia  de la Srta. Mercedes Carmona. En el año 1,957 en su anhelo de educadora la lleva a soñar y hacer  realidad la adquisición un terreno en la ciudad de Trujillo para el Colegio “La Asunción”. El 1º de febrero de 1,960 asume la responsabilidad de administrar el Colegio “Reina de los Ángeles”  al que se le cambia el nombre por el de  “Reina del Santísimo Rosario” y para el cual adquiere un terreno de 22,400 m2 más tarde en 1,962 fundó en Tambo de Mora- Chincha Alta la escuela gratuita “San Martín de Porres” exclusivamente para niños pobres de ese abandonado distrito.

En 1,969 al cumplir 50 años de labor docente reconocida le fueron otorgadas las Palmas Magisteriales. Años más tarde en 1,972 retorna a la ciudad de Trujillo como Priora del Convento “La Asunción” sin dejar tregua sigue contribuyendo con la educación de la juventud en la administración del Colegio “La Asunción”. El gobierno la ubica, le renueva su reconocimiento y le concede la alta distinción de la “Orden del Sol” el 18 de diciembre de 1984.

El amor y la preocupación por la misión de la Congregación la llevó a mirar al futuro de tal manera que decidió que todas las religiosas logran un título pedagógico siendo así una profeta de la mejora de la educación en nuestras obras como lo hizo Santo Domingo con sus frailes lanzándolos a estudiar en las grandes Universidades por que el estudio asiduo es una característica dominicana.

Su espíritu democrático la llevó a compartir responsabilidades otorgando confianza estimulando así el crecimiento  personal de las hermanas desde la exigencia, la dulzura y el amor fraterno orientando con paciencia y firmeza para enfrentar los retos que se había de presentar en la misión y en el apostolado huyendo de la pasividad ante actitudes negativas que no favorecen la vida fraterna de nuestras comunidades.

Su provincialato fue un signo inequívoco de vitalidad en la Provincia, por  que florecieron las vocaciones como puro don de Dios las cuales cuidaban, animaba y promovía.

Hizo su noviciado en Moche con las Madres María Catalina Donayre, Anita Bueno, Dominga y Bernardita Rojas, Josefina, Juanita Barrantes, Rosa de Santa María Álvarez, Margarita González primeras religiosas  peruanas.

El tiempo infaliblemente pasa día a día, la mujeres valiente, decidida y arriesgada sigue trabajando en la viña del Señor con humildad, con amor, ora y labora incansablemente hasta que el Señor le dice: “Amada mía ven el tiempo ha pasado” y es así que un 21 de enero de 1,989 entrega su alma al Hacedor de todos los bienes, tenía 91 años de edad y 67 de una  vida larga y gloriosa de vida religiosa. Queda con nosotros su espíritu gigante, lleno de todas las bondades, la luminosa estela dominica que alumbrara una bella y larga etapa de la historia educativa peruana y de la Orden Dominicana.

Madre María Magdalena, gracias por tu hermosa jornada, gracias por tu amor y fidelidad a Dios y a la Congregación, tu recuerdo lo guardamos en el corazón agradecido de quienes te conocimos como digna y ejemplar religiosa, abanderada de la Verdad y la Justicia.